La toxina botulínica es una proteína que relaja temporalmente el músculo en el que se aplica atenuando las arrugas de expresión que se acentúan con el paso del tiempo en la frente, entrecejo y contorno de ojos ( patas de gallo) manteniendo la naturalidad de tu rostro.
Se aplica a través de micro-inyecciones, es indoloro y no requiere de anestesia. Es un
procedimiento rápido que permite volver a las tareas diarias en forma inmediata.
Los efectos se empiezan a observar normalmente a partir de las 24 horas y, de forma
progresiva, van aumentando y borrando las arrugas poco a poco. El rejuvenecimiento es
evidente y la expresión facial queda más relajada, dando una sensación de tener buena
cara y un aspecto descansado. Para mantener las arrugas difuminadas y prevenir que aparezcan
otras nuevas, se recomienda realizar el tratamiento a partir de los seis meses realizada la
aplicación.